Fundamento Parque del Sol


Un bloque de carbón de 90 metros de largo definirá el acceso al parque.
Se configurará conceptualmente a través de sus características más visibles, su Forma e Implantamiento y por el trabajo del Material.

La geometría de la obra producirá un doble diálogo entre ella y las personas; a mayor distancia se observará una línea negra en el paisaje que por contraste marcará el acceso al parque, y a menor, servirá como soporte para las actividades que en él se desarrollen.
La estructura se divide en la mitad para permitir el acceso al lugar, sin perder su carácter de línea en el espacio, definirá un interior y exterior del parque y activará así su función de portal. Su metro de altura y el corte homogéneo de su cara superior, abre la posibilidad de que la obra funcione como un largo mesón que permita desplegar, por ejemplo, parte de la feria libre que se instala en el lugar.

El carbón que construye el “Espejo de Piedra” es un material que hemos considerado "bastardo", ya sea como fuente de energía contaminante como por sus marcadas connotaciones socio-económicas. En ésta obra el carbón mineral es "reinsertado" con un uso constructivo, al aprovechar tanto sus cualidades formales (su color y las distintas posibilidades de acabado), como su bajo costo en relación a otras piedras negras con características similares.

El fino pulido que tendrá la cara superior del prisma, reflejará el paisaje. Su reflejo abrirá las lecturas a diferentes imaginarios, como la superficie de un estanque de agua, que refleja el sol y que lo vincula estrechamente con el nombre elegido por los vecinos para el parque.

Del mismo modo en que los habitantes precolombinos de la zona de los andes entre los años 500 y 200 A.C convirtieron el carbón en lujosos espejos, el tratamiento que se hará a la piedra en éste proyecto perseguirá el mismo objetivo, transformar en “diamante” un material bruto.